Los galos cisalpinos son los pueblos celtas que atravesaron los Alpes durante el siglo V a.c y se establecieron en el norte de Italia.
En el año 390 a.c saquearon Roma y esto sólo fué una de las tropelias y algaradas que organizaron por toda la zona norte y centro de Italia durante sus siglos de existencia.
Y cuenta la leyenda que el saqueo no llegó a masacre porque los gansos del Capitolio avisaron a la población con sus graznidos de que el enemigo había cruzado las murallas durante la noche, y se aproximaba con ánimos de matar a la población mientras dormía.
Las crónicas romanas hablan de este pueblo como cruel y sanguinario, y pone por ejemplo el excesivo tributo y las exigentes condiciones que pusieron los galos para liberar la ciudad, que consístió en pagar en oro varios miles de pesos celtas (cantidad mayor que los pesos romanos), y ante la protesta del legado romano el jefe celta añadió a la cantidad reclamada el peso de su espada, a la vez que exclamó: "¡Vae victis! ("¡Ay, de los vencidos!").
Tambien los galos apoyaron a los cartagineses de Anibal en su aventura italiana. sin embargo ta¡ya eran un puieblo que había sido sometido algunos años antes, tras la batalla Telamón, y sólo algunasos cientos de soldados y suministros pudieron se r ofrecis¡dos al genial cartaginés.
Después de vencer a anibal, los romanos hicieron campañas de castigo al norte de Italia y sojuzgaron aún más a este pueblo celta. aunque fué Julio César quién los pacificó completamente a ellos y conquistó los territorios de los galos trasalpinos ("de más allá de los Alpes").
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Babilonia, la grande. Una de las cunas de la humanidad y una de las ciudades más sucias y caóticas del mundo, pese a la majestuosidad de sus monumentos.
Sometida por los persas hasta que llegamos nosotros, los macedonios y helenos, aunque estos contra su voluntad, ya que a estos perros les gustaría más andar zanganeando por las calles de Atenas o conspirando contra nosotros que luchando aquí en nuestro favor.
Y sin embargo hasta aquí hemos llegado, después de llegar a las fuentes del Indush, en las más remotas satrapias persas. Hasta aquí hemos llegado, con nuestros hombres hartos, cansados, llenos del polvo del viaje y de la guerra. ¿Cuánto más tendremos que pelear?
¿Hacía dónde iremos? Ya sólo la poderosa y traicionera Kart-Hadta podría hacernos frente. ¿Es ese el deseo de Alejandro?. Poner el pendón de la Verghina macedonia en las centenarias murallas de Cartago. Sería un sueño más, no imposible, pero un sueño. Pero, ¿acaso no era un sueño llegar hasta aquí, y hemos recorrido muchos centenares de kilómetros más?. los soldados más fieles, los temibles argiráspides, ya ponen sus sarissas a punto. La flota macedonia y la de apoyo helena (sí, parece que aún están de nuestro lado) vn de puerto a puerto reclutando hombres y suministros.
Y sin embargo no todos están de acuerdo con la política de Alejandro.De hecho entre los generales que levamos con él todo el tiempo, incluso desde el destierro en Épiro hasta hoy, sólo Crátero, Pérdicas y yo seguimos aún totalmente de su lado.
¿Quién soy yo? Sólo uno más de aquellos que luchamos y penamos.
Alejandro se ha convertido en un rey déspota y absoluto, para aquellos que sólo ven lo que quieren ver. Pero yo sé que desea. Pretende unir lo heleno con lo macedonio, y esto con lo persa. Curiosa mezcla,pero muchos generales jamás le apoyarán... eso bien lo sé yo.
¿Quién soy yo? Sólo alguién que aprendió a luchar y a estar informado.
De repente, alguién entra. Es un hetairo de la escolta de Alejandro. Lleva el mísmo uniforme de luto que llevaba el propio Alejandro desde la muerte de Hefestión, a pesar de que fue él quién lo asesinó con sus propias manos. Se acerca a mí y me abraza...
No lo puedo creer. Casí me desplomo sobre el suelo al escucharle. Muerte, tragedia y destrucción. Asesinato. Barbarie.
La enfermedad repentina y extraña que Alejandro venía padeciendo desde hacía unas semanas ha acabado con él. Yo siempre supe que no era tal enfermedad. Yo siempre temí lo peor, e intenté avisarle. No me escuchó y esa fué su ruina.
¿Ahora qué? algunos generales ya estara frotándose las manos. Intentarán acabar pronto con los planes de Alejandro, los conozco, he compartido muchas copas de vino con ellos y sé como piensan y actúan, y lo que quieren hacer con el Imperio. Lucharé con todas mis fuerzas para que no todo se dilapide con la velocidad del rayo.
Pero yo sólo soy Ptolomeo, hijo de Lago.
Armas canto y al héroe, que de Troya
prófugo por el Hado vino a Italia
en las lavinas costas, el primero
al que en tierras y mar se vió batido
de adversos dioses,por la cruda saña
de Juno rencorosa; al que en la guerra
hasta fundar ciudad padeció tanto
y hasta entregar el Lacio a sus Penates
al que fué estirpe del solar latino
del albano Senado y base firme
de las murallas de la excelsa Roma
Virgilio: "Eneida" Canto I
Este es el comienzo del canto épico romano por excelencia.
Para decir la verdad histórica sobre él, no es más que una de las muchas obras de propaganda que Octavio Augusto hizo escribir para legitimar su nombramiento de emperador; mediante este texto quiere hacer remontar los orígenes de la "Gens Julia", la familia de Julio César y Octavio, a la antiguedad remota y la fundación de la primitiva ciudad de Alba Longa y Roma.
Sin embargo Virgilio no inventó completamente una historia, sino que reestructuró y condujo una serie de relatos y leyendas antiguas para hacer que esa invención resultara real.
La versión "original" de esa leyenda es la que voy a tratar de narrar en este artículo.
En torno al 1500-1200a.c la ciudad frigia de Troya fué tomada y destruida por los aqueos y micénicos comandados por el rey Agamenno.
Mientras , por su retaguardia, habían aparecido los dorios, que aprovechando que Agamenno y la mayor parte de su ejército se encontraba en Asia Menor, se fueron apoderando de todos los territorios micénicos, lo que provocó que cuando los héroes y reyes de Troya regresaron de la campaña, se encontraron sin patria y sin hogar. Entonces comenzarón a deambular por los mares buscando un nuevo destino. Se convirtieron en los llamados "pueblos del mar".
¿Qué pasó con los troyanos sobrevivientes? Muy probablemente muchos huyeran al interior del Imperio hitita (que también desaparecería poco después) para después fundar un nuevo reino frigio en el corazón de Anatolia.
Sin embargo no es decartable tampoco que una parte de esos supervivientes encontraran un caudillo audaz (llámese Eneas, por ejemplo), que burlando la vigilancia de la flota aquea, se embarcara y cruzara territorio enemigo hasta llegar a una nueva tierra (Italia)
Allí se encontraron con muchos pueblos, algunos pacificos (los débiles latinos y los serviles oscos) que rápidamente se alíaron con ellos; pero también encontraron muchos pueblos que les fueron hostiles (samnitas, etruscos, ligures, ecuos, siciliotas...) que guerreron contra ellos y les pusieron en dificultades.
Sin embargo quizá la progresiva debilidad etrusca y la caída de un potente reino ligur en Italia provocó que poco a poco, ya integrados en la comunidad latino-osca, a la que después se sumarían también los umbros, conformaran el reino latino con capital en Lavinia (según la leyenda, fundación de Eneas y su mujer latina Lavinia).
Sin embargo una invasión bárbara, probablemente ecua o gala, redujo Lavinia a cenizas, lo que obligó a la construcción de una nueva capital, Alba Longa, en los nuevos territorios conquistados a los albanos.
Según la leyenda , en esta época gobernaron el Lacio los descendientes de Iulo Ascanio, hijo de Eneas, cuya sangre no se perdería en ningún momento de la Historia hasta llegar a Rómulo y Remo, personajes medio históricos y medio legendarios que fueron los fundadores de Roma.
Entonces una dinastia troyana sería la que gobernó en la primigenia Roma, y cuando los sabinos se enseñorearon de parte del Lacio y obligó a Roma a aceptar reyes de su linaje, y cuando los galos tomaron Roma, siempre sobreviviría un descendiente de esta familia, que siempre fué considerada noble, hasta llegar a Julio César, gran general y dictador, y a Octavio Augusto, el primer emperador de un gran imperio llamado Roma.
Esa es , muy resumida, la leyenda que dice que Troya nunca llegó a desaparecer del todo sino que resurgió en Italia, y no sólo eso, sino que además fué el germen de un futuro imperio que se enseñoraria del mundo conocido.
Virgilio quizá trastocó la historia, pero lo que en el fondo de ella pueda haber de real o imaginario nunca se sabrá... o está por descubrirse
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