Desde Celtiberia
Durante mucho tiempo fué el límite del mundo conocido. Las columnas de Hércules marcaron. o al menos eso cree aún la ciencia histórica actual, el "Non Plus Ultra" del mundo y de la civilización. El primer nombre que recibió, o al menos que trascienda, fué el de "Ispanjatam" para los fenicios y el de "Hesperia" para los griegos. Pero mucho antes de que ellos llegasen ya existían en esta tierra fronteriza y olvidada pueblos que, con más o menos fortuna, arraigaron en ella.
Son conocidos los nombres de muchos de estos pueblos: Los Conios del Algarve portugués, los Ilergetes catalanes, los lusitanos y su caudillo Viriato, que pusieron en jaque al dominio romano en la Peninsula, los carpetanos y vettones del centro, los cántabros, vascones y astures del norte: irreductibles, belicosos y brutales en algunos de sus ritos, haciendo honor a su probable origen, más celta que ibero.
Sin embargo, entre todos ellos, más incluso que los lusitanos, destaca un nombre y un símbolo. Un nombre y un símbolo no sólo para la Historia y la Arqueología modernas, sino también para cualquier aficionado a lo que en los últimos tiempos se ha llamado "Pseudo-Arqueología".
Este nombre, ya habrá adivinado algún que otro avispado lector, es el de Tartessos.
Es esta civilización, cultura o pueblo, la piedra de toque de nuestra Historia, el nombre que ha vertido (probablemente), más controversias y ríos de tinta en toda la Historia, pese a que se desconoce hasta si existío realmente.
Y sin embargo fué, todo aquello que se conoce como Tartessos, probablemente la prímera gran explosión cultural de Iberia, y nunca se sabrá si receptora o emisora de cultura a o de los pueblos de su entorno geográfico.
Pero esta primera parte de este blog de Historia no va a comenzar hablando de los polémicos tartessos, sino de otros pueblos de Celtiberia, algunos más antiguos si cabe, otros bastante más modernos, para que el lector se haga un panorama general de la situación de la Peninsula Ibérica antes de la llegada de las grandes civilizaciones: púnicos, griegos y romanos.
Son conocidos los nombres de muchos de estos pueblos: Los Conios del Algarve portugués, los Ilergetes catalanes, los lusitanos y su caudillo Viriato, que pusieron en jaque al dominio romano en la Peninsula, los carpetanos y vettones del centro, los cántabros, vascones y astures del norte: irreductibles, belicosos y brutales en algunos de sus ritos, haciendo honor a su probable origen, más celta que ibero.
Sin embargo, entre todos ellos, más incluso que los lusitanos, destaca un nombre y un símbolo. Un nombre y un símbolo no sólo para la Historia y la Arqueología modernas, sino también para cualquier aficionado a lo que en los últimos tiempos se ha llamado "Pseudo-Arqueología".
Este nombre, ya habrá adivinado algún que otro avispado lector, es el de Tartessos.
Es esta civilización, cultura o pueblo, la piedra de toque de nuestra Historia, el nombre que ha vertido (probablemente), más controversias y ríos de tinta en toda la Historia, pese a que se desconoce hasta si existío realmente.
Y sin embargo fué, todo aquello que se conoce como Tartessos, probablemente la prímera gran explosión cultural de Iberia, y nunca se sabrá si receptora o emisora de cultura a o de los pueblos de su entorno geográfico.
Pero esta primera parte de este blog de Historia no va a comenzar hablando de los polémicos tartessos, sino de otros pueblos de Celtiberia, algunos más antiguos si cabe, otros bastante más modernos, para que el lector se haga un panorama general de la situación de la Peninsula Ibérica antes de la llegada de las grandes civilizaciones: púnicos, griegos y romanos.
Tags: Historia de España

