miércoles, 05 de marzo de 2008

Eneas y la leyenda troyana de la fundación de Roma

Armas canto y al héroe, que de Troya
prófugo por el Hado vino a Italia
en las lavinas costas, el primero
al que en tierras y mar se vió batido
de adversos dioses,por la cruda saña
de Juno rencorosa; al que en la guerra
hasta fundar ciudad padeció tanto
y hasta entregar el Lacio a sus Penates
al que fué estirpe del solar latino
del albano Senado y base firme
de las murallas de la excelsa Roma

Virgilio: "Eneida" Canto I

Este es el comienzo del canto  épico romano por excelencia.

Para decir la verdad histórica sobre él, no es más que una de las muchas obras de propaganda que Octavio Augusto hizo escribir para legitimar su nombramiento de emperador; mediante este texto quiere hacer remontar los orígenes de la "Gens Julia", la familia de Julio César y Octavio, a la antiguedad remota y la fundación de la primitiva ciudad de Alba Longa y Roma.

Sin embargo  Virgilio no inventó completamente una historia, sino que reestructuró y condujo una serie de relatos y leyendas antiguas para hacer que esa invención resultara real.

La versión "original" de esa leyenda es la que voy a tratar de narrar en este artículo.

En torno al 1500-1200a.c la ciudad frigia de Troya fué tomada y destruida por los aqueos y micénicos comandados por el rey Agamenno.


Mientras , por su retaguardia, habían aparecido los dorios, que aprovechando que Agamenno y la mayor parte de su ejército se encontraba en Asia Menor, se fueron apoderando de todos los territorios micénicos, lo que provocó que cuando los héroes y reyes de Troya regresaron de la campaña, se encontraron sin patria y sin hogar. Entonces comenzarón a deambular por los mares buscando un nuevo destino. Se convirtieron en los llamados "pueblos del mar".

¿Qué pasó con los troyanos sobrevivientes? Muy probablemente muchos huyeran al interior del Imperio hitita (que también desaparecería poco después) para después fundar un nuevo reino frigio en el corazón de Anatolia.

Sin embargo no es decartable tampoco que una parte de esos supervivientes encontraran un caudillo audaz (llámese Eneas, por ejemplo), que burlando la vigilancia de la flota aquea, se embarcara y cruzara territorio enemigo hasta llegar a una nueva tierra (Italia)

Allí se encontraron con muchos pueblos, algunos pacificos (los débiles latinos y los serviles oscos) que rápidamente se alíaron con ellos; pero también encontraron muchos pueblos que les fueron hostiles (samnitas, etruscos, ligures, ecuos, siciliotas...) que guerreron contra ellos y les pusieron en dificultades.

Sin embargo quizá la progresiva debilidad etrusca y la caída de un potente reino ligur en Italia provocó que poco a poco, ya integrados en la comunidad latino-osca, a la que después se sumarían también los umbros, conformaran el reino latino con capital en Lavinia (según la leyenda, fundación de Eneas y su mujer latina Lavinia).

Sin embargo una invasión bárbara, probablemente ecua o gala, redujo  Lavinia a cenizas, lo que obligó a la construcción de una nueva capital, Alba Longa, en los nuevos territorios conquistados a los albanos.

Según la leyenda , en esta época gobernaron el Lacio los descendientes de Iulo Ascanio, hijo de Eneas, cuya sangre no se perdería en ningún momento de la Historia hasta llegar a Rómulo y Remo, personajes medio históricos y medio legendarios que fueron los fundadores de Roma.

Entonces una dinastia troyana sería la que gobernó en la primigenia Roma, y cuando los sabinos se enseñorearon de parte del Lacio y obligó a Roma a aceptar reyes de su linaje, y cuando los galos tomaron Roma, siempre sobreviviría un descendiente de esta familia, que siempre fué considerada noble, hasta llegar a Julio César, gran general y dictador, y a Octavio Augusto, el primer emperador de un gran imperio llamado Roma.

Esa es , muy resumida, la leyenda que dice que Troya nunca llegó a desaparecer del todo sino que resurgió en Italia, y no sólo eso, sino que además fué el germen de un futuro imperio que se enseñoraria del mundo conocido.

Virgilio quizá trastocó la historia, pero lo que en el fondo de ella pueda haber de real o imaginario nunca se sabrá... o está por descubrirse

Próximo artículo: Los galos y los gansos del Capitolio






Tags: Historia Antigua Europea

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